Con esa frase que leyó alguna vez en sus años de liceo se identificó bastante. La lluvia en su rostro tenia cierta influencia que lo llevaba irremediablemente a la nostalgia. Luego, con el paso del tiempo se dio cuenta que no era la lluvia, sino la avalancha de recuerdos que traia consigo: el aroma a tierra mojada, las gotas sonando sobre el metal, y el velo gris que cubre los edificios a la lejania. Sinfonia de sentidos.
Con el rostro fresco de recuerdos, buscó un pedazo de tierra libre sobre el engramado de un parque y agachado escribió con su dedo la frase que luego dejo morir bajo el agua.
"En los dias tristes de mi vida, siempre llueve"
Camuflada en su rostro surcado de gotas, una lágrima se asoma mientras la lluvia se lleva la tierra de sus dedos.
